domingo, 29 de agosto de 2010

Rollos, Códices y Manuscritos

Papiro en forma de rollo
Desde que el ser humano comenzó a escribir, hace cerca de 5 mil años, se valió de una gran variedad de materiales para crear registros. Los pueblos de Mesopotamia fueron los primeros que escribieron sobre tabletas de barro a las que hacía incisiones con un punzón; la escritura también se manifestó en tabletas de cera, pedazos de cerámica, papiros, pieles de animales y más tarde se escribió sobre papel. Hasta el siglo XV se revolucionó la producción de libros en Europa, gracias a dos innovaciones: los europeos aprendieron de los musulmanes (que a su vez aprendieron de los chinos) a confeccionar papel y el alemán Gutenberg inventó la imprenta basada en tipos móviles de metal. Pero antes de que se inventaran los libros como actualmente los conocemos, existieron los rollos, códices y manuscritos.


Rollos
En Egipto, Grecia y Roma antiguos, los escribas fabricaban rollos a partir de tiras de papiro que se extraían de los juncos del delta del río Nilo. En los pueblos donde no abundaban los juncos —por ejemplo entre los persas y los hebreos— se escribía sobre hojas muy delgadas de piel de borrego o ternera. En todos los casos, cada extremo del rollo estaba unido a una vara de madera. De este modo el lector desenvolvía lentamente el rollo, pasándolo de una vara a otra mientras leía el texto. Los rollos estaban escritos sobre una sola cara y podían ser leídos, ya sea horizontal o verticalmente. La longitud de las láminas de un rollo era muy variable: la más larga que se conoce es de 40 metros y está hecha de papiro y se encuentra en el Museo Británico de Londres.
Códice Medieval
Los rollos solían guardarse entre telas y llevar una etiqueta con el nombre del autor. Atenas, Alejandría y Roma eran grandes centros de producción de rollos, y los exportaban a todo el mundo conocido en la Antigüedad. Sin embargo, el copiado a mano era lento y costoso, por lo que sólo los templos y algunas personas ricas o poderosas podían poseerlos, y la mayor parte de los conocimientos se transmitían oralmente, por medio de la repetición y la memorización.


Códices
Códice xolotl
Al final del primer siglo de nuestra era, los códices (codex, en latín) reemplazaron a los rollos. Los códices eran más manejables y prácticos, con las hojas unidas entre ellas como en los libros modernos. La unidad básica del códice tenía ocho hojas y se obtenía a partir de doblar una hoja larga dos veces y coserla en el centro.

Con el tiempo fue aumentando el uso de papiro y de pergamino, hasta que los códices pasaron a confeccionarse casi exclusivamente de estos materiales, plegados formando cuadernillos, que se reunían entre dos planchas de madera y se ataban con correas. Las columnas de escritura en estos códices eran más anchas que las de los rollos. Además, poseían la ventaja de la comodidad en su manejo, pues permitían al lector encontrar fácilmente el pasaje que buscaban y ofrecían la posibilidad de contener escritura por sus dos caras.


Fuente: www.sepiensa.org.mx

No hay comentarios: