sábado, 21 de agosto de 2010

Rodin en Buenos Aires

El desembarco de las piezas de la colección de los Museos Soumaya, de México, y Ponce, de Puerto Rico, fortalecen un largo idilio de Buenos Aires con el escultor francés que por ley votada por el Congreso y con los fondos de una suscripción pública inmortalizó en el bronce el gesto adusto de Sarmiento. La historia de ese encargo tiene mucho que ver con la ciclotímica economía argentina, porque cuando llegó el momento de pagar, el banco donde estaban depositados los fondos había quebrado, consecuencia previsible del tembladeral del noventa. Sin embargo, pese a todo, el monumento a Sarmiento fue inaugurado en 1900. La obra, realizada casi en paralelo con el gran desplante estético que significó el Balzac de la polémica, confirma la revolución de su posición estética frente a la Academia. El poder innovador de Rodin deslumbró al empresario mexicano Carlos Slim, fundador del Museo Soumaya, capaz de enriquecer el patrimonio de su país con la mayor colección de obras del francés fuera de Francia. Las mejores piezas de ese acervo forman parte de la exposición inaugurada anoche en el Museo Nacional de Arte Decorativo. Entre ellas, El beso, de 1886, fundición Alexis Rudier, versión en bronce del yeso que integra la colección de MNBA. La pieza fue un regalo del propio Rodin a Eduardo Schiaffino, quizás una forma de retribuir el entusiasmo del director y fundador de nuestro museo mayor, quien durante su viaje a París en plan de compras y con fondos del Estado adquirió el mármol La tierra y la luna, hoy colección del MNBA, y El pensador, ese bronce que resisitió estoico las agresiones de los vándalos en la intemperie de la Plaza del Congreso, último destino del camping político. Tres datos más fortalecen el idilio con el francés de los bronces: los Santamarina, Ernesto y Mercedes, donaron quince obras de Rodin al Museo Nacional de Bellas Artes; el presidente Alvear le encargó a Bourdelle, su discípulo dilecto, el monumento de su abuelo, el general triunfador de Ituzaingó en 1927, que custodia la plazoleta vecina al Palais de Glace, y, por último, fue Rodin la fuente de inspiración de Rogelio Yrurtia cuando esculpió el conjunto escultórico del Canto al trabajo. Esas monumentales y heroicas figuras recuerdan a Los burgueses de Calais, obra fundamental de Rodin, que en una de sus más acabadas versiones se exhibe en el Kuntsmuseum, de Basilea. El mexicano Agustín Arteaga, primer director del Malba, hoy al frente del Museo de Ponce, en Puerto Rico, escoltó La era de Rodin en su desembarco porteño


Fuente: nota publicada en el diario La Nación por la crítica de Arte Alicia de Arteaga el día 12 de julio de 2008 con motivo de la inauguración de una muestra llamada "La Era de Rodin".

No hay comentarios: