martes, 3 de agosto de 2010

Paloma Picasso, la Heredera del Genio

Como hija menor del legendario artista plástico Pablo Picasso, Anne Paloma Picasso conoce la fama desde la cuna. Nacida en 1949, año en que su padre diseñara su célebre paloma para el afiche del congreso mundial por la paz, esta bella e inquieta mujer ha conseguido, sin embargo, destacarse por mérito propio. Comenzó su carrera como diseñadora de moda, en 1968, pero pronto se hizo un nombre diseñando joyas para las casas más prestigiosas a nivel mundial, como la célebre Tiffany & Co. Ya entonces utilizaba el color rojo y la imagen de la paloma como sello distintivo de sus creaciones. Los mismos que la acompañarían en 1984, cuando decidiera cumplir un viejo sueño y lanzar su primer perfume, la hoy legendaria fragancia que lleva, simplemente, su nombre Paloma Picasso ha expresado en numerosas ocasiones que su perfume es ni más ni menos que su autobiografía. Su abuelo materno, perfumista, fue el responsable de despertar su pasión por las fragancias. Ya desde muy pequeña, Paloma lo asistía mezclando esencias, y esos primeros e imborrables recuerdos tuvieron enorme influencia en el proceso de creación de su perfume. En su fragancia, la creadora quiso fusionar la fuerza y sensualidad del espíritu mediterráneo con la elegancia clásica y refinada del mundo del lujo, las dos facetas de su personalidad que, según ella misma reconoce, marcaron su vida. Aunque otra innegable influencia ha sido la de su perfume favorito, el mítico Nº 5 de Chanel.
Paloma Picasso ha contado en numerosas ocasiones que, hasta el momento mismo de su lanzamiento comercial, temió por la suerte de su perfume. ¿Por qué? su composición era tan arriesgada y original que vivía con el temor de que la empresa encargada de comercializarlo cambiara la fórmula sin decírselo. Afortunadamente, no fue así, y el perfume que equilibra sabiamente curiosas notas especiadas, florales y hasta animales, se convirtió rápidamente en un éxito a nivel internacional. El característico diseño en rojo y negro de su caja, así como el de su reconocible frasco, obra del marido de Paloma, contribuyeron a convertir a esta fragancia que no contaba con el respaldo de una gran casa de modas detrás, en uno de los hitos de la perfumería del siglo XX.
Con la llegada del año 2000, Paloma Picasso sorprendió con un giro en la presentación de su perfume, que se despojó de sus clásicos y pasionales colores para vestirse con la sobria elegancia de los tonos ocres y tierras.
La magia y la fuerza de su inconfundible aroma, sin embargo, permanecen intactas.

Fuente: Andrea Andorra, www.leetu.com y www.perfumesandorra.com

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