sábado, 26 de junio de 2010

De Pintores y Pinturas: Joaquín Sorolla y Bastida

Joaquín Sorolla y Bastida, pintor español vinculado al Impresionismo, nace en Valencia en 1863, cuando el movimiento en Francia estaba en pleno apogeo. Sus pinturas por tanto son tardías, pero en ellas reúne las principales características impresionistas como el gusto por el aire libre, la búsqueda de lo momentáneo, de lo fugaz, la captación de los efectos de la luz, la ausencia del negro y de los contornos y las pinceladas pequeñas y sueltas.
Cuando tenía dos años de edad sus padres fallecieron a causa de una epidemia de cólera y son sus tíos maternos quienes se ocupan de él y de su hermana Concha.
Inició sus estudios artísticos con el escultor Cayetano Capuz y después recibió una formación académica en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos. Desde muy joven se aficionó a pintar al aire libre y al empleo de tonos claros y luminosos influido por Pinazo.
En 1884 se presentó al concurso convocado por la Diputación Provincial de Valencia para ser pensionado en Roma. Obtiene la pensión gracias a un cuadro de historia, El grito del Palleter. De ahí se trasladará a París con su amigo el pintor Pedro Gil, donde entra en contacto con el Impresionismo.
Prorrogada su pensión por un año, en 1888 contrae matrimonio con Clotilde García, su mejor modelo y compañera, y se establecen en Asís.
En 1889 se instalan en Madrid, donde comenzó una trayectoria profesional llena de éxitos. De este periodo destacan obras de crítica social, que son demandadas en los certámenes oficiales. Trata de blancas, Aún dicen que el pescado es caro y Triste herencia muestran su compromiso por los desheredados y se advierte ya la preocupación luminista.
En Aún dicen que el pescado es caro, a pesar de tener una temática social, Sorolla hace alusión a uno de sus temas favoritos, los pescadores de su tierra natal, que más tarde pintará en diferentes faenas cotidianas. Vemos a un joven pescador en la cubierta del barco, con el torso desnudo, mientras otro le sujeta por las axilas y un tercero le cura la herida con un paño.


La escena se desarrolla en una barca y pueden apreciarse los pescados en el fondo y diversos utensilios en primer plano. La preocupación por la crítica social no hace que el pintor olvide los efectos lumínicos, produciéndose importantes contrastes entre luz y sombra. La expresividad de los rostros de sus personajes será otra de sus preocupaciones.
En La Exposición Universal de París de 1894 descubre el luminismo de los pintores nórdicos que tanto marcará su obra posterior. Comienza a pintar al aire libre y su paleta va cobrando nuevos matices en su esfuerzo por plasmar la luz en las escenas cotidianas y paisajísticas de la vida mediterránea.
La vuelta de la pesca, llena de luz, supone una instantánea de un episodio de la vida real.
Entre sus temas preferidos hay que destacar su dedicación al paisaje levantino. Realiza continuas escapadas a Valencia, a Javea, para pintar escenas del mar relacionadas con la pesca y la vida de la playa, el baño, los juegos en la arena y los niños.
Siempre hallamos la presencia humana. El gran protagonista es la luz, que hace vibrar los colores y marca el movimiento de las figuras.
En A la sombra de la barca, Valencia, insiste en los temas costumbristas marineros intentando reflejar la caída del sol, buscado fuertes contrastes entre luces y sombras.
Continua con el estudio de la luz del ocaso en El niño de la barquita. Aquí trata el tema de la playa, con el que surgen los temas infantiles que ya había tantado con anterioridad entremezclados con las escenas de pescadores. Otro ejemplo es Pescadora con su hijo, Valencia.
Nadadores, Javea representa a niños y adolescentes en los acantilados.
En Niños en la playa, tres niños aparecen tumbados en la playa, cerca de la orilla. Las expresiones de los rostros transmiten la atmósfera del Mediterráneo. Los cuerpos desnudos son una excusa para tratar la luz y la sombra. No utiliza el negro para las sombras, sino que emplea los malvas, blancos y marrones siguiendo las consideraciones impresionistas.
Paseo a orillas del mar recoge a su mujer y a su hija mayor paseando por la playa con una paleta brillante y vitalista. Capta la brisa del mar a través del movimiento de la indumentaria.


Sorolla viajará por distintas regiones de la geografía española para pintar diferentes paisajes. Se interesó por la ferocidad del mar cantábrico, tan diferente de su mediterráneo. Instantánea de Biarriz, Rompeolas, San Sebastián o Bajo el toldo, playa de Zarauz.
Al descubrir los jardines de los Reales Alcázares de Sevilla, comienza a tener gran importancia el tema del jardín en su producción. Ejemplo: Fuente del Alcázar de Sevilla.
En El patio de los Comares, la Alambra de Granada y en Alberca del Alcázar de Sevilla su pintura se hace más sintética, tiende a esquematizar las formas para representar sólo lo imprescindible, de forma intimista.
Su popularidad se extendió por toda Europa, realizando exposiciones en París, Berlín, Colonia, Londres y finalmente en varias ciudades de Estados Unidos.
En Noviembre de 1911 firmó un encargo para la Hispanic Society of America para realizar catorce murales que decorarían las salas de la institución. Son representaciones de las gentes y costumbres de las diversas regiones de España. Sorolla se enfrenta a un proyecto mural de proporciones gigantescas. Viajó constantemente por todo el país buscando lo más peculiar de su indumentaria y sus costumbres.
En 1920 sufrirá un ataque de hemiplejía que lo deja invalido del lado izquierdo y tres años más tarde, en 1923, fallece en Cercedilla (Madrid). Por deseo de su viuda, Clotilde García del Castillo, la vivienda familiar y las colecciones que a ella pertenecieron fueron donadas al Estado Español para crear un museo en memoria de su marido.

Fuente: www.arteespana.com

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