jueves, 24 de junio de 2010

Arte Rupestre: Un Medio de Comunicación

Los cazadores-recolectores del Paleolítico Superior formaban comunidades de grupos reducidos que vivían de la caza, de la pesca, de la recolección de alimentos silvestres, frutos secos (piñones, nueces y otros), raíces, setas, insectos, etc. El hombre todavía tenía que competir con otros predadores como por ejemplo el oso o el lobo y su modo de vida era un nomadismo restringido que implicaba desplazamientos estacionales en función de los recursos aprovechables dentro de un amplio territorio. Esto no le permitía grandes acumulaciones de posesiones materiales. Aquellas sociedades donde todos los bienes eran propiedad común y el reparto de los alimentos se hacía de forma igualitaria se basaron en un comunismo elemental que implicaba como base de las relaciones sociales la solidaridad. En aquellos tiempos del Paleolítico Superior no existieron ni esclavos ni guerras porque nadie podía sacar provecho de tales cosas. Grupos de distintos territorios incluso se necesitaban mutuamente para el intercambio de materias primas, cacerías colectivas y para evitar la consanguinidad (propiciar parejas).

Las cuevas que decoraron se han localizado desde el sur de España y Portugal hasta Rusia, con una frecuencia de distribución muy desigual. Mientras en muchas regiones se trata de casos aislados, destacan el norte de España y los Pirineos franceses por la gran abundancia. Pero el arte del Paleolítico Superior no se limitó solamente a representaciones bidimensionales, también incluye la escultura como p. ej. las famosas «venus», representaciones femeninas de pequeño tamaño. Las más antiguas de estas figuras y el arte parietal aparecen hace poco más de 30.000 años, durante el proceso de sustitución de los neandertales por el hombre moderno.
Composiciones abstractas de signos y símbolos y la ausencia por ejemplo de representaciones de plantas, astros y paisajes dejan claro que el arte paleolítico no es una simple acumulación de observaciones de la naturaleza. Cuevas decoradas que aparentemente no fueron habitadas, figuras intencionadamente incompletas o ambiguas, el número limitado de especies representadas y otras observaciones originaron la opinión generalizada que ve en estos lugares santuarios. Aspectos, como los cánones estilísticos aplicados en la representación de ciertas especies y otros dejan incluso pensar que los artistas no plasmaron en las paredes de las cuevas el entorno real, sino un mundo sobrenatural.

La práctica de no dibujar la silueta entera de las figuras era muy frecuente. En estos casos, lo que falta no viene señalado por el pigmento de la pintura o por el surco del grabado: es el relieve de la roca madre el que completa la imagen. En muchos casos da la impresión de que el animal sale de la misma pared de la cavidad. Un magnífico ejemplo es la Cueva del Moro que también demuestra que el arte parietal paleolítico no se desarrolló exclusivamente en cuevas profundas y oscuras. En esta estación llega la luz del día hasta los grabados que se agrupan alrededor de una formación natural que se asemeja a la cabeza de un caballo en alto relieve.
Sabemos poco de la vida cultural (ritos, creencias, tradiciones, etc.) y el comportamiento social del hombre prehistórico y no tenemos la máquina del tiempo que nos permita preguntar a los propios artistas sobre el significado y el porqué de las imágenes. Existen muchas teorías que tratan de dar una explicación. Hay que recordar que una interpretación siempre es arriesgada porque también tratamos un puzzle incompleto. Han desaparecido figuras y paneles enteros a causa de la erosión, derrumbamientos y otros factores naturales.

Las teorías más difundidas ven en las representaciones paleolíticas elementos de una magia propiciatoria para la caza, signos de una magia de fecundidad, o un arte por amor al arte, por nombrar algunas. Pero ninguna da una explicación satisfactoria para todos los elementos representados. Si se trata por ejemplo de una magia para conseguir buenos resultados de caza, una hipótesis muy racional para tribus de cazadores-recolectores, ¿ por qué se han plasmado en otras cuevas también animales que difícilmente formaban parte de la dieta diaria, como por ejemplo leones? De los pueblos que todavía realizan pinturas (bosquimanos de África del Sur, aborígenes australianos y otros) sabemos que este arte tiene objetivos religiosos o mágicos. Muchas veces se comunica de esta manera mitos, leyendas o acontecimientos de su propia historia.
El hecho de que no existan representaciones de plantas y animales que también formaban una parte importante de la dieta del hombre, hace pensar que las representaciones parietales no tenían que ver sólo con la preocupación de llenar el estómago. Esto viene corroborado por los resultados de numerosas excavaciones que demostraron que los animales más representados no siempre fueron los más capturados.

Parece que cada grupo cazador-recolector escogió los temas según razones religiosas y culturales, y la composición singular de figuras y signos en cada una de las cuevas nos impide cualquier generalización. La forma de vida y las preocupaciones de distintas poblaciones eran muy diferentes. Los grupos de zonas cercanas a los glaciares por ejemplo tuvieron que emplear otras estrategias de caza que los del extremo sur de la Península. Por eso existen también diferencias entre el bestiario representado en las cuevas de Cantabria y de la provincia de Cádiz donde había un clima templado, incluso durante las épocas glaciales.
Dada la imposibilidad de poder demostrar que el arte rupestre tenga una relación única y clara con la caza, la religión, la reproducción u otro concepto, tenemos que admitir que difícilmente es posible su explicación mediante teorías simplistas. Tenemos que aceptar que el arte rupestre es sobre todo un medio de comunicación, formando parte de un proceso complejo de transmisión y recepción de ideas, información y mensajes como fenómeno paralelo al habla y al lenguaje corporal del ser humano.
Es de suponer que la comunicación mediante imágenes fue utilizada por el hombre del Paleolítico en contextos muy diferentes. La importancia de la comunicación y de la expresión en la supervivencia biológica ya fue demostrada por Charles Darwin. Los elementos pictóricos pueden tener una relación con conceptos tan distintos como por ejemplo la transmisión del saber y experiencia de una generación a otra (enseñanza), difusión de ideas, información con el fin de inducir o intensificar actitudes y acciones específicas, mantener el orden jerárquico del grupo o simplemente dejar constancia de la existencia del hombre, de sus mitos, leyendas, historia o mundo espiritual. Fuera cual fuera el objetivo de cada objeto del arte rupestre, la razón de su existencia implicaba el intento de persuadir a través de los sentimientos o de la razón.

A pesar de todo el arte rupestre es una realidad física que se puede y debe documentar, analizar y clasificar : medir tamaños de pinturas y grabados, estudiar las composiciones químicas de los pigmentos, determinar edades, comparar estilos y técnicas, examinar el entorno, relacionar las manifestaciones artísticas con el registro material de excavaciones, etc. Estudiando cada figura y símbolo en detalle, no se debe perder de vista el conjunto y posibles relaciones de distintos componentes que incluso pueden formar escenas de gran interés. Las expresiones artísticas no pueden ser desligadas tampoco del ambiente social, ideológico y económico que las produjo. Tenemos la obligación moral de difundir este importante legado histórico, protegerlo y conservarlo para futuras generaciones.

Nota: El arte rupestre de los cazadores y recolectores del Paleolítico Superior ya era un medio de comunicación: un medio de difusión de ideas a través del tiempo mediante imágenes. Una interpretación es muy difícil porque el conocimiento del significado de cada signo se ha perdido con el paso de los milenios. Si analizáramos en este contexto el medio de comunicación más difundido hoy, la televisión (con imágenes móviles y con sonido), llegaríamos a la conclusión de que es el vehículo principal de la propaganda de los gobernantes y de empresas multinacionales. De hecho, no se usa para la difusión del saber o los valores humanos, sino para atontar a las masas. Ha quedado demostrado que la televisión influye, de forma decisiva, sobre los puntos de vista y el criterio de la audiencia. Por eso, todos los regímenes totalitarios se caracterizan por un monopolio de los medios de comunicación. Los puestos de trabajo dependen directamente de la lealtad a la ideología impuesta por el gobierno. Si la información veraz es la primera víctima de toda guerra, la desinformación se ha convertido, de manera oficial en los países de la OTAN, en arma a disposición de los militares. Lo denunció el 19-02-02 el prestigioso "New York Times", que define la misión de la llamada Oficina de Información Estratégica (EEUU), como la de encargarse "del suministro de noticias falsas como parte de un esfuerzo para influir en la opinión pública y sus gobernantes".

Fotos: 1. Cueva del Moro: cabeza de yegua preñada; 2, 3 y 4. Cueva de Altamira.

Fuente: www.arte-sur.com/

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